Las tendencias educativas son un reflejo del contexto global en el que nos encontramos, y una oportunidad para entender cómo se está percibiendo la educación. También, son el origen de una reflexión en torno a lo que estamos dejando fuera hoy, para seguir impulsando la evolución educativa.
Aquí recopilamos algunas de las tendencias, con el ánimo de inspirarte a explorar cosas nuevas o diferentes, y así cultivar ese espíritu que define a la innovación educativa. Más que adoptarlas ciegamente, te proponemos entenderlas como nuevos enfoques para mirar e investigar el universo educativo y nutrir la experiencia docente. Con apertura, disciplina, rigor y curiosidad, podemos aprovecharlas a favor de nuestra práctica educativa.
Aprendizaje Basado en la Investigación
El Aprendizaje basado en la Investigación es una técnica didáctica que pone al centro a la curiosidad del alumnado. Como podrás intuir por el nombre del concepto, se trata de un enfoque que retoma elementos de la metodología de investigación y los trae al entorno educativo. Empezando por una pregunta, se promueve que el alumnado tenga procesos más reflexivos y creativos alrededor de los temas a tratar en clase. El hecho de que estén involucrados en el proceso, refresca las dinámicas dentro del aula y enriquece su experiencia ya que se pone al centro al aprendizaje activo y a la toma de decisiones de cada alumno y alumna.
En un entorno universitario, el aprendizaje basado en investigación ha tenido resultados prometedores:
- Promueve el aprendizaje cooperativo
- Fomenta el compromiso del alumnado con su autoaprendizaje
- propicia el pensamiento crítico.
Realidad virtual y aumentada e Inteligencia Artificial
Esta es una tendencia que no podemos dejar de tener presente, porque llegó para quedarse y modificará de maneras inesperadas el ambiente educativo. Todo parece indicar que la realidad aumentada (RA), la realidad virtual (RV) y la inteligencia artificial (IA) incidirán de forma acelerada en los procesos educativos, entre muchos otros aspectos de la vida diaria. Usando estas tecnologías de forma crítica y creativa, por ejemplo, se podrán diseñar experiencias más inmersivas de aprendizaje y optimizar procesos para invertir mejor el tiempo de los y las docentes. Sobre este tema puede leer más aquí.
Videojuegos para el aprendizaje y enseñanza
¿Jugar videojuegos a la hora de clase? Sí, tal y como suena, más allá del elemento didáctico y lúdico que se puede inyectar al aula, hay estudios que han revelado que el uso de videojuegos pueden incrementar la participación de los estudiantes, cultivar el aprendizaje socioemocional y, muy importante, motivar a que los y las estudiantes tomen más riesgos, entre otras cosas. Como todo, la clave no está en el recurso tecnológico, sino en el uso que le demos. Plataformas como Minecraft, Game of Life o Werewolf son buenas referencias a tomar en cuenta.
Educación Socioemocional
Además de los importantes beneficios que ofrece para los procesos de aprendizaje y enseñanza, la educación socioemocional toma cada vez más relevancia en un entorno que se preocupa más por la salud mental de las personas. Los estudios recientes muestran una prevalencia de ansiedad y depresión a nivel global. Por eso, es fundamental pensar a la educación como una experiencia que trasciende las definiciones tradicionales de conocimiento, evaluación y experiencia educativa. Te invitamos a explorar más sobre este tema aquí.
Cambio de la figura docente
Los cambios que vive el entorno educativo son una oportunidad para repensar los agentes que los conforman. Hoy, lejos de las muchas ideas estereotípicas que se tienen sobre los profesores, la docencia se está transformado en una plataforma para guiar a los estudiantes y darles mentorías, promoviendo el aprendizaje activo y personalizado, y dejando atrás la figura de meros transmisores de conocimiento. Así, aunque pudiera parecer lo contrario, las y los docentes se vuelven figuras mucho más importantes dentro y fuera del aula al promover la agencia de sus estudiantes.
Estas tendencias en la educación muestran un claro interés por jugar con los límites que definen a los procesos de enseñanza y aprendizaje. Vemos que, en conjunto, crean un paisaje mucho más integral sobre qué esperar de la educación. Al final, en pleno reconocimiento de que la educación es un vehículo de cambio con impacto positivo, dedicar algo de nuestro tiempo a pensar cómo contribuir a su evolución, es algo invaluable. Porque el trabajo educativo permite transformar realidades, de forma más humana y justa, a corto, mediano y largo plazo.
