La conversación educativa ha tomado cauces importantes en los últimos años. Como nunca se habla de la importancia de la inclusión, de tener enfoque de género, se considera a la salud mental e incluso la sustentabilidad integralmente. Eso tiene que celebrarse hoy y siempre. Sin embargo, a lo largo de estas discusiones ha quedado rezagado un pilar fundamental para la evolución educativa: el bienestar docente. No se puede procurar al estudiante sin procurar al docente.
Más allá de la lógica general de que para ayudar a otras personas primero hay que cuidar de sí, en el caso de los docentes vale la pena resaltarlo de forma particular. Y es que es una de las profesiones donde se experimenta más desgaste; los y las docentes y educadores, conforman un grupo poblacional que es vulnerable a experimentar más estrés que el promedio.
Por eso, en la exigente labor educativa, el autocuidado docente es esencial. De forma paralela a cualquier apuesta por la innovación educativa, tiene que estar presente también el desarrollo integral del docente. Tomar esto en cuenta garantizará, siempre, mejores entornos educativos y mejores experiencias de aprendizaje para el estudiantado.
Debido a esto, hoy queremos compartir contigo prácticas para el autocuidado docente. Nos encantará saber qué te parecen y que nos compartas qué cosas hacer para garantizar tu bienestar.
Autocuidado docente
Tiempo de desconexión
La interacción con estudiantes es especialmente demandante, se requiere de mucha presencia y atención. Es normal, por eso, que quizás busques distraerte viendo tu teléfono, o bien atendiendo pendientes en tu computadora. Una vez fuera del aula, es común seguir con otras actividades que haces por tu cuenta con más tranquilidad. El problema es cuando esas actividades se confunden con un descanso real. Por eso, necesitas practicar activamente en encontrar tiempos de desconexión y destinar esos momentos a relajarte y descansar de la forma que sepas que mejor te funciona. Dedica tiempo a actividades que te gusten y aprovéchalas. De esta manera podrás recargar y regular tu energía a lo largo del día.
Considera ejercicios de atención plena
Practica la atención plena y la respiración consciente. Breves momentos de meditación pueden reducir el estrés y mejorar tu capacidad para manejar situaciones desafiantes –dentro y fuera del aula–. Te recomendamos que leas la nota que tenemos sobre este tema; si bien está pensada para estudiantes, podrás replicar muchos ejercicios por tu cuenta.
Establece límites saludables
Establecer límites saludables es fundamental, pero se dice más fácil de lo que se practica. Y es que es cierto que vivimos en un mundo donde el autoconocimiento no ha sido un ingrediente importante de la educación –familiar y académica– hasta hace pocos años. Dar más de lo que puedes –atención, tiempo, retroalimentación—, no termina siendo benéfico para ti ni para las demás personas. Hay que aprender a decir que no y a establecer límites claros. Asumir únicamente lo que puedes manejar evitará que te agotes y será una forma de garantizar que la calidad de tu enseñanza sea sostenible. Para lograrlo no hay como la prueba y el error: darse espacios para escucharte y descubrir lo que sientes honestamente. La práctica de la comunicación no violenta puede servirte mucho en este proceso.
Haz comunidad, cultiva el apoyo mutuo
Siempre es importante encontrar a personas con las que, desde una sensación de familiaridad y confianza, se pueda compartir nuestra experiencia. En ese sentido, es muy recomendable establecer una red de apoyo con tus colegas docentes y educadores. Compartir evidencias, dudas y consejos con tu comunidad educativa, creará un ambiente de acompañamiento y escucha. Te recomendamos destinar espacios con esta intención semanal o mensualmente.
El autocuidado promueve la resiliencia, reduce el agotamiento y mejora la salud mental; elementos estructurales para un entorno escolar positivo y, sobre todo, propositivo. Los docentes, de esta manera, se vuelven también una referencia de equilibrio y autorreflexión para sus estudiantes. Por eso, hoy tiene que quedar claro que invertir en ti es invertir sustancialmente en la educación y en su posibilidad de ser sostenible para reimaginarse constantemente.
