El error como superpoder: equivocarse para aprender mejor​
Paola Espinosa Becerra
02 / 05 / 2025

¿Por qué equivocarse es valioso?

En el ámbito universitario, los errores suelen percibirse como fracasos que deben evitarse. Sin embargo, investigaciones recientes destacan que cometer errores puede ser una herramienta poderosa para el aprendizaje. Fomentar una cultura que valore el error como parte del proceso educativo puede mejorar la comprensión, la retención y la motivación del estudiantado.

El error como motor. Lo que dice la ciencia educativa

1. Mentalidad de crecimiento

Carol Dweck, psicóloga de la Universidad de Stanford, introdujo el concepto de “mentalidad de crecimiento”, que sostiene que las habilidades y la inteligencia pueden desarrollarse con esfuerzo y aprendizaje. El estudiantado con esta mentalidad ve los errores como oportunidades para mejorar, en lugar de señales de incapacidad. Dweck enfatiza que “los desafíos deben presentarse como divertidos y emocionantes, mientras que las tareas fáciles como aburridas y menos útiles para el cerebro” .​

2. Efecto de hipercorrección

Investigaciones de Janet Metcalfe y Brady Butterfield han demostrado que los errores cometidos con alta confianza son más propensos a ser corregidos y recordados que aquellos cometidos con baja confianza. Este fenómeno, conocido como “efecto de hipercorrección“, sugiere que cuando el estudiantado se sorprende al descubrir que estaba equivocado, presta más atención a la corrección y la retienen mejor.​

3. Ejemplos erróneos

Bruce M. McLaren ha investigado el uso de ejemplos erróneos en la enseñanza, donde se presentan soluciones incorrectas para que el estudiantado identifique y corrija los errores. Este enfoque ha demostrado mejorar la comprensión y el aprendizaje a largo plazo, ya que obliga a la comunidad estudiantil a analizar y reflexionar sobre el material.​

Estrategias para que el error construya (y no destruya) el aprendizaje

1. Normalizar el error en el aula

Crear un ambiente donde los errores sean vistos como una parte natural del aprendizaje. Compartir ejemplos personales de errores y cómo se aprendió de ellos puede humanizar al profesorado y alentar al cuerpo estudiantil a asumir riesgos.​

2. Incorporar actividades de reflexión

Después de evaluaciones o actividades, pedir al estudiantado que reflexione sobre sus errores, identifique las causas y proponga estrategias para evitarlos en el futuro. Esto promueve la metacognición y el aprendizaje autónomo.​

3. Utilizar ejemplos erróneos

Presentar soluciones incorrectas en clase y pedir a la comunidad estudiantil que identifique y corrija los errores. Esta técnica fomenta el pensamiento crítico y la comprensión profunda del contenido.​

4. Fomentar la mentalidad de crecimiento

Elogiar el esfuerzo, la estrategia y la perseverancia en lugar de la inteligencia innata. Utilizar frases como “aún no lo has logrado” para enfatizar que el aprendizaje es un proceso continuo.​

Conclusión

Transformar el error en una herramienta de enseñanza puede enriquecer la experiencia educativa en la universidad. Al fomentar una cultura que valore el aprendizaje a través del error, el profesorado puede ayudar al estudiantado a desarrollar resiliencia, pensamiento crítico y una comprensión más profunda de los contenidos.​


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